La frase que da título a esta entrada es de Henri Ford. Y el motivo de elegirla y su explicación vienen a continuación.
La predisposición y la
actitud con la que afrontamos cualquier aspecto vital es determinante en la
consecución de los objetivos planteados.
Durante la mayor parte
del tiempo que permanecemos despiertos, nos encontramos en comunicación
continua con nosotros mismos. Este fenómeno se conoce como autolenguaje, y
debido a la velocidad a la que tiene lugar, pocas veces somos capaces de
“escucharnos”.
De él depende en gran
medida nuestra percepción de la realidad, la motivación con la que desempeñamos
todas las tareas de nuestra vida cotidiana y las reacciones emocionales y fisiológicas que experimentamos ante
diferentes sucesos.
A lo largo de un día
normal, nos vemos sometidos a 22.000 interacciones. Según Donald Clifton,
psicólogo americano, ninguna de estas interacciones tiene un carácter neutro, de
ahí la importancia de que nuestro lenguaje interno se ajuste a la realidad. Y
más importante aún, observar la vida desde su lado más amable.
Os dejo un par de vídeos
que creo que reflejan bastante bien el concepto de la entrada de hoy.
Annie Hall, Woody Allen, 1977.
La vida de Brian, Terry Jones, 1979.
Saludos cordiales.
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